Caída de pelo normal al día

Mano con cabellos caídos
Foto: Dreamstime
P: ¿Cuántos pelos se nos caen al día? ¿Qué cantidad de caída diaria entra dentro de lo normal y esta cifra aumenta a medida que cumplimos años?
 
R: Es totalmente normal que se te caiga algo de pelo todos los días. La mayoría de las personas pierde entre 50 y 100 cabellos diarios como parte del ciclo natural de crecimiento capilar. Esta caída diaria forma parte del propio proceso de renovación de la melena y, por lo general, no es algo por lo que tengas que preocuparte.
 

El ciclo de crecimiento del cabello

Para entender por qué ocurre esto, conviene saber cómo crece el pelo. Los dermatólogos dividen este ciclo de crecimiento en tres fases principales, junto con una cuarta etapa bien diferenciada correspondiente a la caída:
 
• Anágena (fase de crecimiento): Puede durar entre 2 y 7 años aproximadamente en el cuero cabelludo. Durante este tiempo, el cabello crece alrededor de 1,25 cm al mes, aunque la velocidad exacta varía según la persona.
 
• Catágena (fase de transición): Un periodo breve que dura unas 2 o 3 semanas, en el que el pelo deja de crecer y el folículo empieza a encogerse.
 
• Telógena (fase de reposo): Un periodo de descanso de unos meses en el que el cabello permanece anclado mientras el folículo sigue inactivo.
 
• Exógena (fase de caída): La fase final, en la que el tallo capilar viejo se desprende del folículo para dejar paso a un nuevo cabello que viene despuntando desde la raíz.
 
El ciclo de crecimiento del cabello
 
En un momento determinado, entre el 85 % y el 90 % del pelo de tu cuero cabelludo se encuentra en fase de crecimiento, mientras que entre el 10 % y el 15 % está en fase de reposo o de caída. Como cada folículo piloso lleva su propio ritmo, es completamente natural que se te caiga un pequeño número de cabellos cada día.
 

La caída del cabello con la edad

Con el paso de los años, las características de nuestra melena van cambiando. La densidad capilar y el grosor de cada hebra tienden a disminuir con la edad, y la duración del ciclo de crecimiento se puede acortar. Estos cambios provocan que tu pelo se vea más fino o con menos cuerpo a lo largo del tiempo.
 
Sin embargo, hacerte mayor no significa necesariamente que vayas a perder muchísimo más pelo de forma drástica cada día. En realidad, el afinamiento capilar y la pérdida de densidad relacionados con la edad ocurren porque:
 
• La fase de crecimiento (fase anágena) se acorta, lo que provoca que el cabello no llegue a alcanzar la misma longitud que antes.
 
• Los folículos pilosos sufren un proceso de miniaturización, produciendo progresivamente un pelo más fino, corto y débil.
 
• Ciertos folículos dejan de producir pelo nuevo por completo o pasan por periodos de inactividad mucho más largos.
 
La alopecia androgenética (conocida habitualmente como calvicie común o de patrón masculino/femenino) también se vuelve más frecuente a medida que envejecemos. El patrón de calvicie masculino afecta a cerca del 50 % de los hombres a los 50 años y hasta a un 80 % a los 80 años. En las mujeres, la alopecia de patrón femenino también es habitual. Se estima que un 40 % muestra signos hacia los 50 años, con un incremento aún mayor a partir de los 60.
 
Alopecia masculina y femenina
 
En el caso de las mujeres, la alopecia androgenética suele manifestarse como una pérdida de densidad más difusa, visible sobre todo en la zona superior de la cabeza o en la raya del peinado. Es más común tras la menopausia, aunque el papel exacto del descenso de estrógenos en la caída del cabello todavía no está del todo claro.
 

¿Qué más provoca la caída del cabello?

Aparte del paso del tiempo, existen diversos factores que pueden aumentar la caída capilar:
 
• Genética: Juega un papel fundamental en la alopecia androgenética, ya que determina lo sensibles que son los folículos pilosos a hormonas como la dihidrotestosterona (DHT).
 
• Cambios hormonales y corporales: El embarazo, el posparto, los desajustes tiroideos y la menopausia pueden alterar el ciclo normal de crecimiento capilar.
 
• Afecciones médicas: Alteraciones como la alopecia areata (una enfermedad autoinmune que provoca calvas en parches), afecciones del cuero cabelludo (como la dermatitis seborreica) o la manía compulsiva de tirarse del pelo (tricotilomanía) provocan patrones de caída muy concretos.
 
• Medicamentos y tratamientos: Ciertos fármacos recetados causan una caída temporal (conocida como efluvio telógeno) o una caída acelerada (efluvio anágeno). Entre los desencadenantes más comunes se encuentran los tratamientos de quimioterapia, los anticoagulantes, la medicación para la presión arterial y terapias hormonales específicas.
 
• Factores nutricionales: Las deficiencias de hierro (ferritina), proteínas, zinc o vitamina D pueden disparar la caída. De todos modos, lo más adecuado es acudir primero al médico para confirmar si existe un déficit real mediante un análisis de sangre antes de recurrir a suplementos en dosis altas.
 
• Estrés físico o emocional: Traumatismos físicos graves, enfermedades serias, fiebres altas, bajadas de peso bruscas o un estrés mental intenso pueden hacer que una gran cantidad de raíces entren en fase de reposo de golpe. Dado que esta caída no suele manifestarse hasta 2 o 3 meses después del desencadenante, es muy común achacarla a un motivo equivocado.
 
• Cuidado del cabello y peinados: Llevar peinados muy tirantes (como trenzas apretadas o coletas pulidas) ejerce una tensión física continua en la raíz, lo que a la larga puede causar alopecia por tracción. Asimismo, abusar de herramientas térmicas (secadores, planchas) y someter el pelo a procesos químicos agresivos (como decoloraciones, permanentes o alisados químicos) debilita la fibra capilar y provoca su rotura. La rotura parte el cabello a media altura, lo que resta volumen y densidad a la melena; esto es algo totalmente distinto a que el folículo desprenda el pelo de raíz durante la fase exógena normal.
 
Esta información tiene un propósito puramente divulgativo. Para recibir un diagnóstico o asesoramiento médico personalizado, consulta siempre con un profesional de la salud o un dermatólogo.
 
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Ver también: La estructura del cabello