Tu niño en la peluquería

Niño en la peluquería
Foto: Africa Studio/Shutterstock
Algunos padres conocen bien los dramas que se producen en las peluquerías, y los estilistas a veces tienen que armarse de paciencia y tener experiencia con los niños. Es un hecho: casi todos los pequeños se resisten a quedarse sentados más de media hora mientras se les corta el cabello. No solamente no tienen suficiente paciencia, sino que necesitan acción, quieren moverse y explorar el territorio.
 
No obstante, hay que cortar el pelo del niño de vez en cuando para que lo tenga bonito y sano. El cabello de los más pequeños sufre porque está en contacto con casi todo: la arena del arenero, el suelo cuando gatean, sus manitos sucias, esas pequeñas manos que se retuercen los mechones del cabello cuando los niños están cansados, y los daños debidos a las horas de sueño que pasan pataleando y dando vueltas en la cama.
 
Los primeros cabellos que tiene el bebé cuando nace se caen enseguida. Al cabo de un año, vemos aparecer los “verdaderos cabellos” y ya se nota más su estructura y su color. En general, el verdadero corte de cabello, el que le da forma al peinado, se hace cuando el niño tiene alrededor de un año.
 
Este primer corte de cabello no es más que una simple pasada de tijeras por la nuca, y no entra demasiado en el concepto de un verdadero corte. Todavía el pelo no tiene suficiente volumen, pues está en fase de desarrollo.
 
La visita a la peluquería puede ser realmente excitante para el niño. La mayor parte de las veces, el corte no se realiza en el entorno seguro de la casa y lo ejecuta un desconocido con quien todavía no se tiene confianza. Una persona extraña que tiene tijeras filosas en la mano, que tiene instrumentos vibrantes y ruidosos, y que va a quitar una parte del niño. Y, como si no fuera suficiente, al niño se lo tapa con una toalla, por lo cual le resulta imposible verse en el espejo, e imposible moverse por el mismo motivo.
 
Niña y peluquera
Foto: Pixelshot/Canva
Un peluquero o una peluquera habituado/a a los niños será capaz de calmar al bebé y dejarlo sentado en su silla durante un momento, valiéndose de diferentes medios para lograr su objetivo, mientras le corta rápidamente el cabello sin asustarse demasiado si la cabecita se mueve un poco. Los estilistas con experiencia con niños son pacientes y tranquilos. Para su primer corte, el niño se quedará sin duda sentado en la falda de su madre, que podrá tranquilizarlo. Si todo sale bien, el próximo corte se hará en una silla especial para niños, que permitirá que el trabajo del estilista sea más fácil.
 
Incluso aunque el peluquero o la peluquera trabajen lo más rápido que humanamente se pueda, el proceso puede no ser lo suficientemente rápido. Por eso, muchas peluquerías, previendo las necesidades de los niños, agregan elementos decorativos que hacen que el ambiente sea más agradable y entretenido. Algunos salones se adaptan perfectamente a la clientela infantil, incorporando, por ejemplo, reproductores de video o DVD, consolas de videojuegos, juguetes, muebles con diseños especiales, lápices para pintar, dibujos en las paredes y en el suelo que pueden ayudar al estilista al hacer que el niño mantenga quieta su cabeza durante un determinado tiempo y en una determinada posición. Las sillas también están pensadas para distraer al niño mientras se le corta el cabello. Mientras mamá y papá se toman tranquilamente un café, los niños tienen limonada y caramelos.
 
Todos los peluqueros, incluso lo más experimentados, pueden no sentirse cómodos con los niños. En las peluquerías en donde trabaja más de un estilista, la mayoría de las veces, uno o dos se especializan en peluquería infantil y saben no solamente cómo cortar el pelo de los niños, sino también cómo hacer para que la experiencia sea agradable para ellos (y para sus padres). Cuando llega el niño, lo reciben con alegría y enseguida les muestran los juguetes para que esté a gusto y se relaje más.
 
Niña en la peluquería
Foto: Africa Studio/Shutterstock
Además, en muchas ciudades hay peluquerías exclusivamente para niños. Los estilistas que trabajan en ellas están acostumbrados a afrontar los posibles miedos y las ansiedades que los niños pueden manifestar cuando se les corta el cabello, a la vez que saben cómo tratar los casos más difíciles. En algunas de estas peluquerías, los niños pueden elegir una película para ver, de modo tal que no presten atención al corte de pelo.
 
El niño o la niña puede elegir la silla en la que quiera sentarse, la cual puede parecerse a un coche de carreras, a una moto, a un caballo o a otro animal, o a un trono de princesa que se acompaña con un espejo de princesa desde donde la niña puede mirar al peluquero realizando su tarea. Los niños también pueden elegir su delantal, que puede tener distintas formas divertidas. Los colores de la decoración también están pensados para atraer a los niños y para hacer que la visita a la peluquería sea más agradable. Y, si se establece una verdadera complicidad entre tu pequeño y su peluquero o peluquera, la próxima vez que sea necesario cortarle el pelo, el niño no se quejará. Sin embargo, y a pesar de todo, la actitud de tu pequeño puede variar de una vez a la otra.
 
Para evitar las decepciones, fíjate en la hora de la próxima cita de tu niño. Un chico que está acostumbrado a dormir la siesta después de comer no será receptivo si tiene que ir a la peluquería a las 15h. Del mismo modo, tampoco será bueno pedir la cita en un horario cercano al momento de la comida. Y, por supuesto, tampoco funcionará bien llevarlo a la peluquería a la hora en que esté más activo. Puedes preparar a tu niño llevándolo a la peluquería cuando tengas que cortarte tú el cabello pero, por supuesto, siempre que la visita no sea demasiado larga. O, si no, haciendo de cuenta que pasas por casualidad delante de la peluquería, improvisa una visita. Otra buena idea es llevar una bebida y una golosina a la peluquería.
 
Al buscar un buen peluquero o una buena peluquera infantil, no dudes en pedir consejos a la gente de tu entorno. Los demás padres serán capaces de decirte qué profesional es especialmente competente con los niños y hace los mejores cortes para ellos. No dudes tampoco a pagar un poco más por un buen corte, antes que pagar menos en un lugar en donde el niño no esté a gusto. Si tu niño se relaciona bien con determinados estilistas, no cambies de peluquería y sigue llevándolo a cortarse el pelo con esa persona, pues eso le dará una sensación de seguridad y de estabilidad. Si la experiencia es mala siempre y no cambia, hoy en día hay peluqueros que van a domicilio. De este modo, tu niño estará en un entorno familiar cuando le cortan el pelo. Si buscas en Internet “peluquero infantil” y luego “domicilio”, seguramente encontrarás uno en tu localidad.
 
Niño y peluquera
Foto: Pixelshot/Canva
Si notas que el niño está tenso y nervioso, tranquilízalo y explícale con calma, con una actitud positiva y con palabras comprensibles para él, lo que va a pasar y cómo va a terminar el proceso. Pero, obviamente, no lo hagas si no hay ninguna necesidad, no interfieras en el caso en que tu niño esté concentrado y el corte se esté desarrollando bien. Demuestra tu paciencia y tu comprensión si las cosas no marchan como deberían, y tampoco halagues demasiado a tu niño para motivarlo, aunque todo vaya bien. En fin, los nervios y la tensión de los padres no ayudarán en absoluto a crear una sensación de seguridad ni esta vez ni cuando se acerque la próxima cita.
 
Si todo ha ido bien, especialmente las primeras veces, o si ves que tu niño ha sido muy valiente, siempre es bueno darle una pequeña recompensa pero, en el caso contrario, no lo regañes, pues eso no hará más que dar una imagen más negativa de su paso por la peluquería.
 
©hairfinder.com
 
Ver también: La fobia al corte de cabello