Pérdida de rizo con la edad

Pelo rizado
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P: Quiero saber si es verdad que el pelo rizado se va perdiendo a medida que cumplo años o si los cambios hormonales pueden provocarlo. Si es así, ¿hay algo que pueda hacer para evitar que mis rizos desaparezcan? Y si ya los he perdido, ¿puedo hacer algo para recuperarlos?
 
R: Sí, es totalmente cierto que la textura del cabello puede cambiar con el paso de los años y, para muchas personas, eso significa que el rizo pierde fuerza, la onda se abre o se pierde por completo. En la mayoría de los casos, estos cambios forman parte del proceso natural de envejecimiento y dependen en gran medida de la genética.
 
Igual que a muchos bebés y niños pequeños con bucles o rizos adorables se les va alisando el pelo a medida que crecen, en la edad adulta es muy común notar variaciones en el patrón del rizo, la textura y el ritmo de crecimiento al llegar a la mediana edad y a la madurez.
 
La textura del cabello viene determinada por la forma del folículo piloso y por la manera en que la fibra capilar crece desde él. Con el paso del tiempo, se producen ligeros cambios en el propio folículo que pueden hacer que los rizos pierdan definición, que la onda se desdibuje o que el cabello crezca con una textura muy distinta a la de antes. Estos cambios graduales son totalmente normales y se van manifestando poco a poco a lo largo de los años.
 

Genética y hormonas

Además de la alteración en el patrón de rizo, la propia melena suele cambiar de otras formas con la edad. Un cabello que antes era grueso o propenso al encrespamiento puede volverse más fino, suave o perder densidad. También puede ir perdiendo pigmentación hasta volverse gris o blanco. Estos cambios responden principalmente a un factor genético, lo que significa que es prácticamente imposible frenarlos del todo.
 
Aun así, la genética no es el único factor que influye en tu textura. Los cambios hormonales también afectan directamente a la forma en que crece el cabello. El embarazo, el parto, la menopausia, los problemas de tiroides y otros desajustes hormonales pueden modificar la estructura del rizo de forma temporal o permanente. A algunas personas los cambios hormonales les rizan más el pelo, mientras que a otras les abre la onda o les elimina el rizo por completo.
 

Salud y factores externos

Hay otros factores que también condicionan la salud y el aspecto de tus rizos. Una mala alimentación, una pérdida de peso considerable, enfermedades crónicas, niveles altos de estrés, ciertos fármacos e incluso algunos tratamientos médicos pueden alterar el ciclo de crecimiento del cabello. Como estos cambios empiezan en la raíz, bajo el cuero cabelludo, no suelen notarse hasta pasados unos meses, cuando el pelo nuevo empieza a crecer y a asomar.
 
Los factores ambientales y el desgaste del día a día también pueden hacer que el rizo se vea lacio o sin fuerza, aunque la forma natural de la fibra no haya cambiado en la raíz. El uso frecuente de herramientas de calor (secadores, planchas, tenacillas), los trabajos técnicos o servicios químicos (como decoloraciones, mechas o alisados), la exposición excesiva al sol y el daño mecánico por cepillados bruscos o peinados muy tirantes pueden debilitar la fibra capilar y estirar el rizo. En estos casos, recuperar la hidratación y las proteínas de la hebra ayuda a devolverle su elasticidad, muelle y rebote natural.
 
El primer paso y el más importante es determinar si las alteraciones en tu melena se deben a una causa tratable o si son simplemente parte del proceso natural de envejecimiento. Si los cambios han aparecido de forma repentina, van acompañados de una caída excesiva o coinciden con cambios en tu salud, medicación u hormonas, conviene que consultes con tu médico o dermatólogo. Podrá evaluar si hay alguna patología de base, un déficit nutricional o un desajuste hormonal que esté influyendo y recomendarte el tratamiento adecuado.
 

Cómo potenciar tus rizos

Si tus rizos se han abierto por genética o por el envejecimiento natural, por desgracia no existe ningún método milagroso para recuperar tu patrón original de forma permanente. Sin embargo, hay muchísimas formas de sacarle el máximo partido a la textura que conservas.
 
Si buscas soluciones puntuales o de peinado, las tenacillas, los rulos o las técnicas de definición manual (como el scrunch) te ayudarán a marcar y encoger la onda. Si buscas una solución más duradera a largo plazo, un moldeado suave o una permanente adaptada en el salón puede ser una gran opción, siempre valorando antes la salud y la resistencia de tu melena.
 
También puedes potenciar tu textura natural adaptando tu rutina de cuidado capilar con productos específicos para cabello rizado: champús hidratantes o co-wash sin sulfatos agresivos para no resecar, productos leave-in (acondicionadores sin aclarado para sellar la humedad) y espumas, geles o cremas de peinado para activar y fijar el rizo.
 
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Ver también: Cabello rizado