El alcohol y el crecimiento del cabello

Mujer bebiendo una copa de vino
Foto: Dean Bertoncelj/Shutterstock
P: ¿Beber mucho alcohol ralentiza el crecimiento del cabello? ¿Causa la caída del pelo?
 
R: Sí, puede hacer ambas cosas. Beber en exceso afecta de forma negativa tanto al ritmo de crecimiento como a la salud de tu melena. Sin embargo, el alcohol no ataca directamente a la raíz del cabello. Lo que hace es desencadenar una reacción en cadena de problemas internos: priva a tu organismo de nutrientes esenciales, lo deshidrata y provoca estrés hormonal. Con este panorama interno, resulta prácticamente imposible lucir o mantener una melena sana y fuerte.
 

El alcohol agota el zinc de tu cuerpo

Cuando bebes alcohol en exceso, tu cuerpo pierde zinc a un ritmo acelerado. El alcohol irrita la mucosa del estómago y de los intestinos, lo que dificulta que tu organismo absorba los nutrientes de los alimentos que ingieres. Al mismo tiempo, hace que los riñones eliminen más zinc a través de la orina.
 
Esta bajada en los niveles de zinc le pasa factura directamente a tu cabello. El zinc es un mineral fundamental para la división celular, la reparación del tejido en los folículos pilosos dañados y el correcto mantenimiento del ciclo de crecimiento capilar. Sin suficiente zinc, el pelo crece a paso de tortuga. Para colmo, la fibra capilar que nace lo hace débil, fina y quebradiza, volviéndose propensa a la rotura y cayéndose mucho antes de completar su ciclo natural.
 

El alcohol desencadena la deshidratación

El alcohol actúa como un diurético porque bloquea la vasopresina, la hormona encargada de indicarle a tu cuerpo que retenga agua. Como resultado, pierdes líquidos a un ritmo mucho más rápido de lo que los repones.
 
Esta deshidratación continua reduce el riego sanguíneo en el cuero cabelludo. Las raíces del pelo dependen de un flujo de sangre constante y cargado de nutrientes para mantenerse en la fase de crecimiento activo (conocida como fase anágena). Cuando a tu cuerpo le falta hidratación, a los folículos les cuesta un mundo recibir ese alimento, lo que da lugar a hebras débiles, frágiles y sin vida.
 

El alcohol altera tus niveles de hierro

El consumo excesivo de alcohol desajusta tu metabolismo, haciendo que a tu cuerpo le resulte difícil absorber y procesar el hierro correctamente:
 
• Deficiencia de hierro: Los déficits nutricionales graves derivados de un consumo intensivo de alcohol pueden agotar tus reservas de hierro. Esto frena el ciclo natural del cabello y es uno de los principales desencadenantes de la pérdida difusa de densidad (efluvio telógeno), especialmente en mujeres.
 
• Estrés hepático: El consumo continuado de alcohol sobrecarga el hígado, lo que altera la manera en que el organismo almacena y gestiona el hierro.
 
Cuando combinas unos niveles de hierro inestables con una deshidratación crónica y la falta de nutrientes clave, creas el escenario perfecto para desencadenar una caída del cabello difusa y temporal en todo el cuero cabelludo.
 
Estos problemas internos se van acumulando progresivamente. Tomarte una copa de vez en cuando no te va a estropear el pelo, pero un consumo elevado y continuado provoca un deterioro interno que va a más. Como el daño ocurre desde dentro, mucha gente no se da cuenta de que el alcohol le está destrozando la melena hasta que empieza a notar claras zonas con menos densidad o una caída excesiva en el cepillo.
 
El cabello y el impacto del alcohol
 

El alcohol en los productos capilares

El alcohol también puede afectar a tu pelo desde el exterior, aunque que sea beneficioso o dañino depende de la estructura química del ingrediente utilizado en la formulación de los productos de peluquería:
 
• Alcoholes de cadena corta: Procura evitar estos alcoholes si ya tienes el pelo seco, castigado o sensibilizado. En el etiquetado suelen aparecer como isopropyl alcohol, ethanol o alcohol denat, y son habituales en productos de secado rápido como fijadores, lacas y gominas. Aunque se evaporan en segundos, eliminan los aceites naturales y la humedad propia de la fibra capilar. Esto deja el cabello frágil, áspero y desprotegido ante las agresiones del peinado con herramientas térmicas (planchas, secadores), el cepillado diario y la fricción.
 
• Alcoholes grasos: Estos alcoholes son completamente seguros y muy beneficiosos. En la lista de ingredientes los verás como cetearyl alcohol, cetyl alcohol o stearyl alcohol, y suelen estar presentes en mascarillas de hidratación profunda, tratamientos acondicionadores y cremas para peinar. Proceden de aceites y grasas naturales, y su función es recubrir el tallo capilar para sellar la hidratación, suavizar la cutícula y aportar elasticidad a las hebras más frágiles.
 

La recuperación es posible

La buena noticia es que la mayor parte del daño capilar provocado por el alcohol no es permanente. Dado que este tipo de caída se debe a un desequilibrio interno y no a factores genéticos (como la alopecia androgenética), tu cuerpo tiene la capacidad de recuperarse una vez que eliminas la causa de raíz.
 
Reducir el consumo de alcohol, beber abundante agua y mantener una dieta equilibrada y rica en nutrientes permitirá que tu organismo se reajuste. Los folículos capilares son muy resistentes y recuperarán su vitalidad en cuanto restablezcas las condiciones adecuadas. Eso sí, ten paciencia: el cabello crece despacio (aproximadamente 1,25 cm al mes), por lo que tomará unos meses empezar a ver un crecimiento nuevo, fuerte y sano.
 
Esta información tiene fines únicamente divulgativos. Para obtener un diagnóstico personalizado o asesoramiento médico sobre la salud de tu cabello, consulta con un profesional sanitario o dermatólogo.
 
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